ILUMINACIÓN EN EL HOGAR

Sabemos de la importancia de la iluminación a la hora de influenciar el estado de ánimo, rendimiento y percepción de nuestro entorno.                                                                                                           Sin embargo, no mucha gente hace un estudio en profundidad de las necesidades lumínicas de su hogar y de cómo adaptarlo a la perfección                                                                                                       a los nuevos descubrimientos y tecnologías. ¿Sigues con esa lámpara de la abuela en salón? ¡Es posible que sea un acierto! Vamos a descubrirlo…

Y SE HIZO LA LUZ

Cada día nos sorprenden más y más avances en el mundo de la ciencia. Estudios sobre psicología y medicina nos dan pistas sobre cómo mejorar nuestra vida. Desafortunadamente no les hacemos mucho caso, pero merece la pena pararse un momento y descubrir cómo aplicar estos conceptos y descubrimientos en nuestro hogar.

 

Lo primero es ver qué tipos de iluminación tenemos disponibles en el mercado habitual y sus ventajas e inconvenientes:

– Incandescentes: Las tradicionales bombillas de filamento. Producen una luz cálida, continua. Si en su interior llevan gas halógeno producen una luminosidad superior, normalmente dirigida. Es por ello que por ejemplo en expositores y vitrinas se suelen usar, dan un ambiente cálido, con buena capacidad de iluminación. A cambio, producen calor en gran medida, se desperdicia mucha electricidad y su vida útil no es muy larga. Pero son económicas.

– Fluorescentes: Son más baratas en su consumo y suelen ser de luz más fría (en torno a los 6000k) aunque también las tenemos en versiones cálidas (sobre los 3000k). No es una luz continua. Según los últimos estudios tienen dos grandes inconvenientes: la luz azul que producen, perjudicial para nuestra vista, y la vibración o parpadeo imperceptible pero que acaba pasando factura.

– LED: La tecnología LED está entrando muy fuerte por tener características muy atractivas. Es muy barata, su consumo es ínfimo comparado con los halógenos. Los SMD/COB que forman los puntos de iluminación LED poseen una capacidad lumínica alta, disipan poco calor (en su parte trasera) y poseen diversas temperaturas y colores, a gusto del consumidor. A cambio son bombillas aún caras, aunque cada día su precio va disminuyendo.

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      ¿Cuál elegimos y cómo la aplicamos?             Básicamente, optaremos por iluminación LED, pues

la luz bombilla obtenemos los beneficios de la calidez de la luz incandescente con el bajo consumo. Sin embargo hay algunos casos por el que podremos optar por iluminación incandescente tradicional (y halógena):

– Puntos de nuestra casa que dan ambiente y estarán encendidos poco tiempo. Especialmente lámparas de lectura y vitrinas de exposición se benefician de una luz más natural. En el caso de la lámpara tradicional de lectura además la temperatura emitida crea una sensación de calidez. Nuestro subconsciente lo nota y lo traduce en algo agradable. Por ello muchas personas recuerdan su sillón de lectura como un lugar de tranquilidad, paz y reposo. La lectura es el motivo principal sí, pero la influencia de un salón o habitación con una muy tenue iluminación indirecta y una principal en forma de lámpara de pie sobre el sillón de lectura conforma un set-up agradable y relajante.

– Iluminación general indirecta. Procuraremos iluminar esquinas y zonas de forma indirecta usando tecnología LED en tonos cálidos, ocres, de baja intensidad. Esta intensidad debe ir disminuyendo conforme pasan las horas y nos adentramos en la noche como explicaremos más adelante.

– Iluminación auxiliar intensa: LEDs de 2700k. No nos equivoquemos en esto. Las lámparas son iluminación auxiliar, no principal. O sea, vamos a encender la luz más potente cuando necesitemos buscar algo o realizar alguna tarea. Pero la iluminación indirecta normal nos debe permitir andar tranquilamente por la casa, entrar a nuestra habitación y abrir el cajón de los calcetines.

 

LA TEORÍA DE LA RELAJACIÓN Y EL BIENESTAR

 

sofa-luz

La naturaleza es sabia. Nuestro cuerpo debe seguir los ciclos normales de día y noche. Cuando esto no sucede somos más propensos a enfermar y tener molestias. Nuestro hogar debe ser respetuoso con sus habitantes. Por ello vamos a imitar el comportamiento natural. Necesitaremos tres cosas:

– Lámparas o tiras LED para iluminación indirecta.

– Soportes o modificación en el mobiliario para instalar los LED.

– Reguladores programables de intensidad para los LED (preferiblemente con control domótico).

 

La idea es que nuestra casa, una vez que llega la noche, imite a la propia naturaleza en el atardecer. Así, en horario de invierno, a las 6 de la tarde tendríamos iluminación indirecta máxima,          woman-sofaque iría disminuyendo a partir de las 9 de la noche lentamente hasta alcanzar el valor mínimo a las 12 (por ejemplo). Nuestro cuerpo se irá acostumbrando al período de descanso y por tanto será más fácil alcanzar un sueño profundo y duradero. Puedes preguntar en tu tienda de iluminación habitual por los componentes necesarios para adaptar tu casa. Además, el ahorro en la factura de la luz es importante, ya que los leds usados suelen consumir entre 1 y 5 watios. Tendremos que tener en cuenta que tendremos dos circuitos lumínicos al menos. Uno sería el indirecto, de abajo a arriba, cuya iluminación se produce por dispersión al rebotar contra el techo y pared los haces lumínicos. Y el otro el directo en forma de downlights o lámparas, cuyos haces llegan directamente a los objetos que queremos iluminar. Hay controles de downlights que realizan una adaptación progresiva en su encendido o apagado, causando un efecto de fade in-out, o sea, de encendido o apagado progresivo. Este efecto es muy recomendable a altas horas de la noche, cuando ya nos hemos relajado y nos iremos pronto a dormir.

Un hogar puede decorarse exclusivamente con una buena iluminación y poco mobiliario. Sin embargo, un hogar mal iluminado dará siempre mala impresión, sean cuales sean los muebles que le coloquemos. Recuérdalo y adelante, ¡manos a la obra!

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